Oscar Augusto Rivas Sánchez

Los refranes son expresiones o sentencias que tienen su origen en la sabiduría popular, expresan siglos de experiencia acumulada por la sociedad, sin que en su creación intervenga la ciencia o el arte, quizá si, un poco de filosofía. Normalmente expresan las consecuencias de distintos actos o situaciones, que tienden a ser tomados como consejos de vida y de conducta. Señalan con agudeza lo que se puede esperar de una determinada conducta. Era habitual encontrarlos en los libros de lectura.


Muy conocido es aquel que afirma “La voz del pueblo es la voz de Dios”, haciendo referencia a que se debe escuchar y atender a la gente.


Los hay muy graciosos, me gusta mucho el que dice: “El que nació para triste ni bolo es alegre” y es cierto, los tristes, luego de algunas copas, no ríen, bailan, cuentas historias o provocan trifulcas, simplemente se ponen a llorar.


En esto de los refranes, al igual que en el vestir, en lo musical y otras actividades, también se impone la moda:


Actualmente existe una tendencia a olvidar los consejos de los mayores, a verlos de menos, sin tomar en consideración que “Mas sabe el diablo por viejo que por diablo”
Al escuchar “Dime con quien andas y te diré quién eres”, somos bastantes los que preferimos no pasar por la novena avenida.


Para muchos allegados al poder público, la moda es: “aprovéchate Matías, que no es de todos los días”, por eso vemos tantos millonarios emergentes, tanto funcionario que en forma desbocada e irracional, aprovecha para salir de pobre en los cuatro años que dura un período.


La gente al ver eso, se consuela diciendo: “lo que es del río, el rio se lo lleva”.
Se dice que “al camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”, consejo que los políticos han tomado muy en serio para iniciar la campaña anticipada, sin saber que “no por mucho madrugar, amanece más temprano” «El hábito no hace al moje”, se refiere a lo que se aparenta o se dice ser, contrapuesto a lo que en realidad se es.

Esto explica la practica tan común de cumplir formalmente los requisitos para optar un cargo público y las habilidades y capacidades que realmente se tienen. Por eso hay tanta resolución administrativa y judicial, dictada por pseudo profesionales, que en lugar de resolver los tramites y solicitudes, los confunden y entrampan, simplemente porque el profesional “no conoce ni la o por lo redondo” de la profesión que dice ostentar.


Parecido al anterior: “No hay que pedirle peras al olmo”, es decir, no se puede esperar sabiduría de quien no la tiene, u honradez del desvergonzado.


En los últimos días he oído repetir que “cuando el rio truena es porque piedras trae” o “quien con una luz se pierde”, pero más he escuchado otro refrán que hasta Pedro Infante incluyo en una de sus canciones: “Si rasuran al vecino, pon tu barba a remojar”, ¿Qué será lo que las redes sociales y medios masivos pretenden decir con esto?… Vaya usted a saber….