Hay quienes creen que lo que ahora está pasando con la justicia guatemalteca es lo mismo que ocurrió con la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), y el Ministerio Público (MP) cuando expusieron a los actores corruptos y publicitaron los casos para que la ciudadanía se enterara de cómo habían hecho para enriquecerse con los recursos de todos los guatemaltecos.

Pero de ninguna manera esa aseveración se puede tomar como cierta, porque lo que ahora se hace es una criminalización y una persecución, con el único afán de venganza, en contra de aquellos que los expusieron públicamente. Hoy vemos como la corrupción paga a quienes se han convertido en verdugos de los operadores de justicia que buscaban una mejor Guatemala. El problema fue empezar a perseguir y a evidenciar al corrupto.

Quienes deberían de ser los que hagan cumplir la ley y que se conozca la verdad, ahora quieren ver entre las rejas a quienes por muchos años le demostraron al pueblo que otra Guatemala es posible si se aplica la ley como debe ser y tener una cultura de transparencia y legalidad, pero de eso no queda nada.

El pasado martes Javier Monterroso exsecretario privado del MP, en su cuenta de Twitter comentó: “La FECI y la CICIG cometieron muchísimos errores políticos y jurídicos, armaron casos con cartas de naipes, persiguiendo políticamente y a conveniencia si, 100% cierto, pero ahora Consuelo y la Fundaterror están haciendo exactamente lo mismo, esto tampoco es justicia, es venganza”.

Algo que fue aprovechado por algún medio de comunicación para desmeritar el trabajo de la CICIG y la FECI, sin embargo, nosotros creemos que no es lo mismo, ni es igual, no se puede equiparar casos con evidencias científicas y escuchas telefónicas que demuestran que las investigaciones no fueron sacadas de las mangas, como lo quiere hacer ver Monterroso.

Tampoco tiene razón al decir que tanto la Fiscal General, Consuelo Porras, como la Fundación Contra el Terrorismo hacen exactamente lo mismo, porque aquí sí se puede notar la diferencia que están persiguiendo política y jurídicamente a sus opositores.

Los netcenter se han estado aprovechando de esta venganza que está en marcha para condenar a los operadores de justicia y decirles que ahora sí están llorando y suplicando que se aplique la justicia, cuando ellos hicieron lo mismo, con aquellos que acusaron. Pero se equivocan crasamente porque a quienes acusaron de actos de corrupción son realmente los actores corruptos que tanto daño le han hecho a Guatemala y que han provocado tanta muerte y dolor.

Se está cayendo en una polarización más aguda entre la población guatemalteca, con discursos que solo buscan distorsionar la labor de quienes verdaderamente han buscado tener una mejor Guatemala. Esos discursos que buscan distorsionar la realidad, los debemos de dejar a un lado y más bien debemos de apoyar a todos aquellos buenos guatemaltecos que ahora están enfrentando la cruel venganza del sistema.

Nuestra solidaridad con los Fiscales, Agentes Fiscales de la FECI y la exmandataria de CICIG que están siendo perseguidos y criminalizados: Juan Francisco Sandoval, presente; Leily Santizo, presente; Siomara Sosa, presente; Virginia Laparra, presente; Andrei González, presente; Thelma Aldana, presente; Carlos Antonio Videz, presente; Lorenzo Alberto Bolaños Sánchez, presente; Willy Racanac López, presente; Paola Mishelle Escobar Quiñonez, presente; Rudy Manolo Herrera Lemus, presente; Aliss Noemí Morán Mejía, presente.