CINE DE TAILANDIA: HAMBRE

Allan Martínez
Allan Martínez

Netflix estrenó en su plataforma Hambre, una película tailandesa que recorre el escenario gastronómico de una urbe compleja, moderna y veloz como Bangkok. Bangkok es la cuna más importante de comida callejera en Asia, es por ello que se escogió esta ciudad pero esta fama que va desde la sazón más humilde que se forma en las callejuelas de mala muerte hasta los escenarios que tocan el cielo y la riqueza más dudosa. Hambre nos aleja mucho del eructo que nos dejó Hangover II y nos adentra en una ciudad gigantesca que fue devorada por las provincias aledañas.

El film inicia su relato desde la marginalidad donde el talento de una cocinera Aoy, interpretado por la actriz y modelo Chutimon Chuengcharoensukyingson, (impronunciable como escribirlo sin fallar), dirige el negocio familiar. La modelo es conocida como Aokbab en Instagram y saltó a la fama con la película Bad Genius que se puede encontrar también, en Netflix.

Aoy no le tiene miedo al fuego o al aceite y en su wok hace los mejores platillos propios de un chef galardonado con una estrella Michelin. La trama despega cuando un día, sin saberlo Aoy da de comer a un cliente que trabaja para Hunger que es un staff de cocina liderado por uno de los chefs más importantes de Tailandia, casi de Asia, el Chef Paul, interpretado por Nopachai Chaiyanam. Chaiyanam es un actor de renombre en el lejano oriente conocido por varias series y películas como Still Missing y Naresuam.

El chef Paul es un dictador sádico cuya reputación gastronómica lo convierte en uno de los más codiciados del país.

Comida sexualidad y gula

Hambre entonces se muestra como una película que da importancia a la consecución de los sueños, y la inevitable transformación en tu peor miedo producto de lo infernal que puede ser el éxito.

El director Sitisiri MongKolsiri (impronunciable también) compara las relaciones entre clases donde, por un lado, hay su acercamiento a la comida como un objeto pecaminoso donde el engullimiento de los delicados platillos rozan una sexualidad desenfrenada y bestial como la de un zombie.

Por otro hay una visión sensata de la simpleza de compartir un plato de comida que “llena al corazón” con tu familia y los que gustan de tu comida. Es inevitable mencionar el trato de la alta sociedad a una profesión como la de un chef y los cocineros que para ellos, son obedientes criados; sin embargo, ¿no es así con las demás profesiones y el resto de nosotros?

Así pues Hambre es un regalo desde Tailandia y la puede ver disfrutar en Netflix.

GRACIAS