El Tribunal de Mayor Riesgo “B” programó para el miércoles 7 de diciembre, a las 11:00 horas, la audiencia en donde se dará lectura a la sentencia contra los acusados del caso La Línea, un caso emblemático en la lucha contra la corrupción, el saqueo y la impunidad que prevalece en Guatemala.

El expresidente Otto Pérez y la exvicepresidenta Roxana Baldetti brindaron su última declaración en el juicio del caso La Línea en la que solicitaron ser absueltos debido a que «el Ministerio Público (MP) fue incapaz de sostenerles los delitos por los cuales los acusaban», según dijo Pérez Molina en declaraciones a la prensa.

Al exbinomio se le veía bastante bien, incluso con gran sonrisa, como si supieran ya el resultado de la sentencia del Tribunal, y es que tienen garantía de impunidad porque son quienes junto a Alejandro Sinibaldi y Manuel Baldizón, eligieron a los actuales Magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), quienes de forma directa o indirecta pueden influir en el Tribunal y declarar absueltos a la mayoría de implicados en este caso.

Estos exfuncionarios hablan de garantías, como la presunción de inocencia, que supuestamente fue violada por la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI), por haberlos mantenido siete años en prisión preventiva y crear toda una estrategia para culparlos y que la sociedad guatemalteca dijera que eran culpables.

Sin embargo, se les olvida que fueron precisamente ellos quienes dilataron la sentencia del caso colocando todo tipo de recursos para retrasar las audiencias, tomando toda una estrategia dilatoria, en espera, para que el tonto útil de Jimmy Morales no renovara el mandato de la CICIG, y se deteriorara aún más el Sistema de Justicia. Esperaron pacientemente para que llegara a la Fiscalía General alguien con quien ya han pactado impunidad para salir libres y hacer borrón y cuenta nueva.

Las últimas resoluciones emitidas por los Juzgados, Tribunales y la misma Corte de Constitucionalidad, dan cuenta del gran retroceso que se tiene en la justicia guatemalteca, haber absuelto a los acusados del caso IGSS-PISA solo muestra la indolencia de las autoridades ante la pérdida de vidas de los pacientes que sufrieron el cambio de productos que por coimas y sobornos hicieron quienes estaban al frente del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social.

La corrupción mata y eso era lo que nos mostraba el caso IGSS-PISA, que poco les importó a quienes imparten «Justicia», hoy esos sinvergüenza corruptos se ríen en la cara de los guatemaltecos que alzamos la vos porque se ejecute una verdadera Justicia, pero tarde o temprano la justicia divina les llegará y entonces ahí sí, no tendrán como pagar para salir absueltos.

Esperamos que la sentencia en el caso La Línea, sea tan emblemática como fue el caso en sus inicios, y si no es así, que sea la justicia divina quien se encargue.