Luis Fernando Mack

“En los países donde las aerolíneas trabajan de la mano con las autoridades aeroportuarias y los gobiernos, el desarrollo del sector es notable, como es el caso de Panamá” CABI

Desde hace muchos años, el sentimiento de que Guatemala desperdicia su potencial turístico es una convicción cada vez más evidente: las últimas noticias referentes a los problemas reportados en el principal aeropuerto del País, deja una vez más en evidencia la grave miopía que afecta a las autoridades nacionales. Como excusa, el director de Aeronáutica Civil menciona que esos problemas son comunes en todos los aeropuertos, lo cual es flagrantemente falso: en todo el tiempo que llevo viajando -que ya son muchos años-, jamás me he encontrado con situaciones como las que se relatan al respecto del aeropuerto La Aurora; ni siquiera cuando aterrice en el aeropuerto Toussaint Louverture de Haití, unos meses después mortífero terremoto del 2010.

Primero fue Panamá, cuando amplió y modernizó el Aeropuerto Internacional de Toncontín para convertirse en un importante Hub para la aerolínea COPA; luego, fue El Salvador, con la modernización del Aeropuerto Monseñor Oscar A. Romero para convertirse en un Hub de la aerolínea TACA, que posteriormente fue adquirida por AVIANCA; ahora Honduras da un paso delante de Guatemala, al inaugurar el pasado diciembre el nuevo aeropuerto de Palmerola, que augura una mejor perspectiva turística para el hermano país centroamericano. Por su parte, Costa Rica siempre ha ido a la vanguardia en Centroamérica en temas turísticos, por lo que el Aeropuerto Juan Santamaría siempre ha sido uno de los mejores de Centroamérica, según la lista que elabora Skytrax.

Por su parte, Guatemala no solo no ha modernizado su principal aeropuerto, sino además, se está preparando el área de San José para convertirlo en un aeropuerto de carga, proyecto que en dos ocasiones, ha sido cuestionado por el gremio de transporte aéreo, debido a que se visualiza como un grave error: proyectos parecidos desarrollados en Perú, Panamá y Ecuador, fueron un fracaso, debido a que dividir el flujo de pasajeros del traslado de carga, tiende a aumentar los costos operativos, tal como ha advertido la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (Iata, por sus siglas en inglés).

La falta de visión estratégica demostrada en torno al Aeropuerto se complementa con las pésimas condiciones en las que se encuentran las carreteras nacionales y la infraestructura en general, por lo que Guatemala, pese a poseer una variedad de destinos potenciales, debido a su gran riqueza cultural y ambiental, no ha sido nunca un destino turístico importante: Costa Rica y Panamá siempre han sido los países que más viajeros recibe, en buena parte debido a la capacidad de sus respectivos países, de mejorar de forma continua su infraestructura turística. Guatemala, de hecho, está ubicada en el puesto 97 de 117 países evaluados en cuanto a su infraestructura turística, siendo esta calificada en cuanto a la infraestructura aérea, terrestre y portuaria en un puntaje de 2.4 de un máximo de 7, una de las peores calificaciones de Latinoamérica.

Lamentablemente, este es otro de los muchos ejemplos que podríamos encontrar en Guatemala de como desperdiciamos nuestro potencial, debido a una larga lista de deficiencias que nunca han sido la prioridad de ningún gobierno. La Guatemala de hoy sigue demostrando el modelo político, económico y social caduco desde el que se construyó nuestro país, y aunque a veces ocurren buenas noticias, como el triunfo de la selección sub-20, que sea logrado más por el esfuerzo y coraje de los muchachos que por la planificación y visión de las autoridades, estas buenas noticias no dejan de ser únicamente destellos de lo que podríamos alcanzar; tercamente, sin embargo, nos negamos a convertirnos en la Guatemala grande y próspera que podríamos llegar a ser.