Oswaldo Samayoa

-El primer profesor de ciencia política en Guatemala- 1931-2021

Cualquier estudiante de derecho, particularmente de derecho constitucional, tendrá que leer las diversas investigaciones y escritos publicados por el connotado jurista. Me atrevo a decir que cualquier estudiante de historia, trabajo social, ciencia política, relaciones internacionales y sociología, en el momento menos esperado, terminará con una publicación entre sus manos del maestro García Laguardia.

En 1953 fue miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Estudiantes El Derecho -AED- de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de San Carlos de Guatemala, de donde se graduó como Abogado y Notario. Asimismo, dirigió en 1954 la revista de la Asociación de Estudiantes Universitarios AEU.

En la década de 1960, a su regreso de Italia, en donde realizó estudios de postgrado, en conjunto con otros connotados académicos del país, participó en 1967 en el primer diplomado de ciencia política, como catedrático de Historia Política de Guatemala y de Instituciones Políticas en el diplomado de Ciencias Políticas que se impartió en el Centro de Estudios de Población de la Universidad de San Carlos. Posteriormente impulsaron la instalación de la hoy Escuela de Ciencias Políticas que cuenta con las carreras de Relaciones Internacionales, Sociología y Ciencia Política.

Como muchos de su época, parte de la década de 1970 y 1980, le toco exiliarse a consecuencia de la persecución política que se vivió con la instalación del régimen político militar, lo que le conllevo a realizar estudios de Doctorado en México y realizar diversos trabajos en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

La época en México es importante, muchos de sus escritos que hoy leemos y estudiamos, fueron generados en ese tiempo. Las descripciones históricas, el análisis de personajes importantes en la política y derecho, el estudio constitucional nacional y sus interpretaciones sobre las instituciones políticas han sido claves.

Como jurista, su orientación social económica del derecho no estuvo ausente, posición que compartió con los juristas mexicanos y particularmente con guatemaltecos como Adolfo Mijangos y Manuel Colom, a su vez, con Villagrán Kramer a quien prologo en algunas de sus publicaciones.  

Para la década de 1990, cuando se dio el denominado auto golpe de Estado en 1993, integraba la Corte de Constitucionalidad que de oficio declaró inconstitucional la decisión presidencial que concentraba el poder en el Ejecutivo. Posteriormente, ese mismo año, fue nombrado Procurador de Derechos Humanos, cargo que desempeño hasta el año 1997.

Escribió sobre religiosos, liberales y conservadores, nos ha ilustrado sobre la vida de estos personajes que forjaron la historia política y constitucional durante el siglo XIX. Analizó, estudió y criticó a los del siglo XX. Es sin duda un personaje que ha marcado Guatemala.

En 2018, cuando se le entrega la medalla de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de San Carlos, decía él que ésta Guatemala es cada vez más injusta, lo cual me pareció debía ser completado con un extracto de uno de sus escritos:

 «Fijémonos en esta gran verdad, origen de otras que también lo son; analicémosla con exactitud; investiguemos las causas que embarazan las relaciones sociales. Su conocimiento descubrirá las que entorpecen la marcha de las ciencias; manifestará el enlace de la ilustración y la riqueza, señalará los puntos que deben ocuparnos, las necesidades a que la atención debe volverse con preferencia.»

En paz descanse maestro García Laguardia.