Oscar Augusto Rivas Sánchez

Guatemala va en una grave pendiente de ingobernabilidad, desorden e irrespeto que quien sabe hasta donde llegará. A quienes gobiernan, como que les quedó la camisa muy grande, ni saben ni entienden que es gobernar y menos saben conducirse adecuadamente ante la población. Siempre encuentran excusa para justificar sus omisiones, errores y fracasos, lo que nos está conduciendo al abismo.

Los gobernantes deben darse a respetar, cosa que fácilmente conseguirían siendo honorables, honrados, amables y leales al país; el buen gobernante no necesita ni gritar ni dar palos; necesita convencer, educar y ser ejemplo del respeto a la ley, a los derechos de los ciudadanos y a las buenas costumbres, pero de eso no veo nada, como que el tiempo solo les alcanza para hacer negocios que incrementen sus patrimonios. Vamos mal.

Casi no hay sector de la administración pública que se salve de la crítica: migraciones, cuestiones sanitarias, registros públicos, adquisiciones, etc.  Por donde se vea, falta mucho por hacer y no se ve ninguna voluntad de cumplir con las responsabilidades que origina el gobierno.

El caso de la zona de Sololá, es solo un ejemplo mas de la torpeza e ineptitud con la que se gobierna. Es cierto que se trata de un asunto que tiene muchos años de existir, pero agudizado en los últimos tiempos, lo poco que se ha hecho llora sangre.  

Los problemas se evidenciaron hace unos meses, la respuesta fue implantar estado de excepción y conformar mesas de dialogo, que debía dirigir el vicepresidente, terminó el estado de excepción, hicieron a un lado al vicepresidente y el diálogo terminó. No se resolvió nada.

A mediados de diciembre hubo un nuevo enfrentamiento, que originó la gran alharaca de imponer ESTADO DE SITIO en la zona. La Ley de Orden Público dispone que en ese estado quien asume la responsabilidad de imponer el orden es el Presidente de la República, por medio del Ministerio de la Defensa. Pero violando la ley, la responsabilidad se le dio a la Policía Nacional, “con el apoyo del ejército” y las cosas siguieron igual. Lo lógico y razonable era que a esas alturas, ya se tuviera suficiente investigación y que los servicios de inteligencia conocieran el real estado de cosas, pero en las primeras horas del nuevo año, la policía fue expulsada de la zona, según el boletín oficial con “bombas de feria” y “palos”: que desastre; y el viernes 7 de enero pasado, nuevamente la policía es repelida, ahora hasta con armas blancas, las bajas policiacas fueron muchas, incluyeron un fallecido, aun cuando el gobierno publicó la esquela de CINCO FALLECIDOS, que luego debió aclarar que era solo uno. Increíble.

Luego dan una conferencia de prensa con mas funcionarios (4) que preguntas (3), en las que a mas de no decir nada, pareciera que solo invitaron a medios afines o les negaron la palabra a medios independientes, insistieron en que todo estaba debidamente planificado, pero que los tomaron por sorpresa. ¿eso será gobernar?, ¿será que quienes planificaron las acciones son competentes para tal función?, vuelvo al principio, EL DESGOBIERNO IMPERA.