La captura del periodista José Rubén Zamora y de la fiscal Samari Gómez demuestra una vez más la sed de venganza que tienen los corruptos para acallar a todo aquel que les es incómodo y es un ejemplo de que la prensa independiente siempre será incómoda para estos sinvergüenzas.

Con un Ministerio Público (MP) desacreditado y una Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI) deslegitimizada, los guatemaltecos nos enfrentaremos a procesos oscuros carentes de todas las garantías que como ciudadanos tenemos, pues quienes nos deben de garantizar esos derechos son quienes ahora se han convertido en los verdugos.

El ataque que ahora hacen a la prensa independiente no es casualidad ni algo aislado de lo que han estado haciendo en los últimos años, la dictadura primero se instaló en las instituciones democráticas del Estado, con tal de tener todo el poder concentrado, eligieron bien a quienes por los próximos años les garantizarán impunidad.

Posteriormente se dedicaron a socavar la democracia, atacando, estigmatizando y persiguiendo a los actores anticorrupción e iniciaron una persecución contra jueces y fiscales obligándoles exiliarse para salvaguardar su integridad física y psicológica.

El plan está hecho y estructurado para que después no se pueda protestar por nada, ahora el ataque es contra la prensa que denuncia los actos y actores de la corrupción que tienen de rodillas a nuestro país, pero con una ciudadanía que no quiere despertar del letargo y que pronto será la próxima víctima de un régimen como el que estamos viendo.

Nos estamos enfrentando a un fenómeno de ilegalidades e injusticias perpetradas desde el poder político y económico, que debilitan cada vez más la democracia de Guatemala.

El retardo de la justicia para torturar psicológicamente a los oponentes es lo que está de moda, un caso emblemático es lo sucedido contra la exfiscal Virginia Laparra quien se encuentra en prisión por denunciar a un juez corrupto con ayuda de un funcionario asesor de la Secretaría General de la Presidencia, sinvergüenza y corrupto.

La justicia ahora está en paralelo, como lo dijo en su comunicado la Conferencia Episcopal, con lo que dicta la Fundación contra el Terrorismo, para crear zozobra y miedo a quienes se atrevieron a querer una Guatemala diferente.

Desde esta tribuna nos solidarizamos con todo el equipo de elPeriódico y con el periodista José Rubén Zamora, así como de la agente Fiscal Samari Gómez, y rechazamos todo intento de criminalización y persecución.

¡No nos callarán!