Guatemala está en una lucha constante por recuperar las instituciones que han sido cooptadas por el crimen al servicio de unos pocos y la Universidad de San Carlos no es la excepción, toda vez que la Constitución Política de la República Guatemala le otorga varias atribuciones con el objetivo de contribuir al bien común, sin embargo, los grupos criminales han visto a la academia como un botín político.

El proceso de elecciones para elegir al nuevo Rector es el claro ejemplo de la lucha por seguir destruyendo a la única universidad pública en Guatemala, pero como dijo la estudiante de veterinaria Lesly Vásquez, lo que está en juego es la calidad de la educación superior.

Durante las elecciones se han observado varias anomalías que a la vista del Consejo Superior Universitario (CSU) son legales pero que a la vista de la comunidad Sancarlista carecen de toda la legitimidad, porque ya aprendieron a darle un sentido de legalidad pero carente de toda legitimidad a las acciones en las que son juez y parte.

Los candidatos a Rector con excepción de Jordán Rodas, todos son parte del CSU, quienes tiene voz y voto durante las reuniones del Consejo, y lo que es peor, tienen entre sus miembros a alguien como Juan Carlos Godínez, designado por el Departamento de Estado a la lista Engel por ser un actor corrupto que socava la democracia del país.

Otro de los males que rodean este proceso es la candidatura del decano de la Facultad de Humanidades, Walter Mazariegos, aliado al oficialismo y con vínculos con Henry Arriaga, decano de la Facultad de Derecho, colaborador del exrector Estuardo Gálvez, señalado de amañar la elección de Magistrados de la Corte Suprema de Justicia en el caso Comisiones Paralelas 2020, junto a Gustavo Alejos. Esa no es la calidad moral de un candidato a Rector que necesita la máxima casa de estudios superior.

Y es que tampoco estamos diciendo que Jordán Rodas sea la panacea para la USAC, pero por supuesto que es superior moralmente a Mazariegos y eso lo hace un Rector digno que merece la única universidad pública del país.

Rodas ha demostrado ser un funcionario incorruptible y que vela por el bien común, y más para la comunidad universitaria y Sancarlista que necesita la reivindicación que debe ser modelo a seguir de la educación superior en Guatemala.

El rescate de la USAC no solo pasa por elegir a un Rector digno sino por un estudiantado comprometido para rescatar de las garras del crimen a una institución que por más de trescientos años ha sido ejemplo de calidad y servicio a la patria.

Por una USAC digna y comprometida con el pueblo de Guatemala, es momento de id y enseñar a todos.